jueves, 5 de enero de 2012

Una Actualizacion de Historia para Dark Ascension

Doug Beyer
miércoles, 04 de enero de 2012

Qué te dices a ti mismo cuando lo malo empeora?


Arte por Jason Chan

Cómo te aferras a la esperanza cuando tus temores resultan ser una simple overtura para lo que se avecina?

Arte por Jason A. Engle

Cuando el poder de la luz te falla, qué atrocidades podrías contemplar abrazar para ganar el favor de la oscuridad?

Arte por Michael C. Hayes

La mentira que se Derrumba

La gente de Innistrad estaba acostumbrada a vivir en un mundo plagado de maldad. Las guardas protectoras mantenían a los monstruos a raya, manteniendo a las villas relativamente a salvo. Rezos y promesas sagradas alejaban a los geists y agujeraban a los vampiros en donde estuvieran, permitiéndoles a los humanos el controlar los nidos de horrores cuando el peligro se hiciera demasiado grande. Gracias a la presencia del Arcángel Avacyn, la esperanza y la fé tenían el poder real de aplastar a la oscuridad, de modo que la esperanza y la fé florecieron.

Aún después de que Avacyn desapareciera y las monstruosas criaturas de la oscuridad avanzaran, la gente de las cuatro provincias sobrevivió. El poder de las guardas se desvaneció, pero la Iglesia reclutó nuevos guerreros sagrados para levantarse en armas y defenderse. Oraciones a los ángeles fueron ignoradas pero las villas cerraron sus fronteras y clausuraron los caminos hacia los yermos cubiertos de niebla. Los ghouls y geists habían Ganado ventaja sobre los humanos, y las cosas se veían más sombrías de lo que se habían visto por generaciones. Pero junta, la gente de Innistrad presentó un frente unido, capáz de mantener a salvo a la humanidad casi como si Avacyn no los hubiera olvidado.

Pero la seguridad en Innistrad era una mentira confortable. Entre las fuerzas siniestras del mundo, la noticia se ha extendido.

Arte por Volkan Baga

La Oscuridad Asciende

Los horrores de Innistrad han aprendido la debilidad de su presa. Las manadas de licántropos han probado las defensas de los pueblos del exterior y las han encontrado patéticamente delgadas. Ahora, los licántropos aterrorizan los caseríos a través de la campiña sin miedo a los matalobos o de armas hechas de plata bendita. Los vampiros toman y escogen a sus presas humanas como lo desean, dejando que las familias de vampiros ganen en ascendencia a través de cada provincia. Geists aparecen sin temor en los dormitorios de niños y santos. Los muertos que caminan penetran las defensas de incluso los pueblos dominados por la Iglesia. Construcciones monstruosas de carne se tambalean si impedimento en santuarios protegidos, asesinando inocentes que confiaron en las promesas de Avacyn. Mientras que las defensas de la humanidad se derrumban la historia de horror de Innistrad se ha vuelto cada vez más terrible.

Arte por Peter Mohrbacher

La Amenaza que no Muere

Los humanos ahora enfrentan un nuevo giro oscuro contra los enemigos. No es solo el que las guardas y oraciones ya no puedan detener a estas criaturas. Ahora incluso los lazos de la muerte ya no se mantienen. Licántropos aparentemente asesinados han empezado a tambalearse de nuevo de pie, con hambre solo renovada por su aparente destrucción. Geists regresan después de haber sido exorcisados por los hechizos de destierro más poderosos de los clerigos. Los vampiros se rien de las estácas y del fuego, levantándose a pesar de cada truco y secreto conocido para matarlos. Las promesas tranquilizadoras de la Iglesia de Avacyn caen en oidos impacientes, mientras, más y más, el viejo orden no se aplica más.

Arte por Kev Walker

Devoción Vacilante

Aún más angustiante, hay señales de que la gente de Innistrad pueda perder la esperanza. La Base de Elgaud reporta menos y menos reclutas para convertirse en cátaros asesinos de no-muertos. Estatuas del amado arcángel se han encontrado derribadas, no por los ataques al azar de licántropos, sino por abatidos humanos. Cultos demoniacos han incrementado su membrecía en tanto la gente busque algo de poder, cualquier poder, en el cual poder confiar. Naves enteras llenas de evacuados navegan hacia la niebla, solo para no volver a oír de ellos. Algunas villas han empezado a hacer ofrecimientos de aquellos más débiles de la aldea, esperando que las vidas inocentes encadenadas a postes apacigüen a las bestias hambrientas en la noche.

Ya no hay un refugio seguro de los monstruos, incluso en los corazones de la ciudadanía. Y los monstruos lo saben.

Arte por Gabor Szikszai

Surgimientos Infernales

Pero las noticias más oscuras de todas puede que sea la emergencia de fuerzas infernales. Cultos como el de Skirsdag llaman a seres demoniacos de los profundos abismos del mundo. Fisuras en la tierra, como el Ashmouth, escupe demonios y diablos que esparcen el caos y la muerte a dondequiera que van. Envalentonados por la larga ausencia de Avacyn y a la menguante potencia de la magia sagrada, los demonios han empezado a usar a los humanos para alcanzar sus caprichos, sacrificando a inocentes como catalizadores de magia oscura. Los humanos se han convertido en los juguetes de los legendarios monstruos de los que hablaban sólo en historias de terror y en cuentos de fogatas.

Arte por Svetlin Velinov

La Onceava Hora

Si algo bueno ha salido de esta época oscura, es que la humanidad sabe los riesgos de su situación. La espalda colectiva de la humanidad está contra la pared, de modo que los pocos sacerdotes de parroquia, campesinos, y asesinos de monstruos que quedan han aprendido a prepararse con las oraciones tradicionales. Es posible que Avacyn no esté detrás de sus hazañas de fe, pero su magia se ha incrementado por desesperación, mientras que la amenaza de muerte se aproxime. Aquellos practicantes de magia han aprendido a arrojar la desesperación de sus pérdidas vertiginosas en sus hechizos, dándoles la fuerza para cortar a través de las filas de los muertos en vez de unírseles. Los humanos incluso han aprendido acerca de sus enemigos, descubriendo nuevas formas de explotar el tentador poder de la tumba para realizar hechizos mortales con fuerza amplificada.

Arte por Karl Kopinski

El Rol de los Caminaplanos

La Caminaplanos Liliana Vess ha estado sobre la pista de los poderosos demonios a quienes les debe su alma. Ha encontrado que el demonio Griselbrand está aquí, en Innistrad, pero más allá de eso, el rastro se ha enfriado. Su próximo paso será el encontrar a alguien sepa el secreto de su localización, y su búsqueda la llevará a confrontarse con los más altos niveles de la Iglesia de Avacyn. Mientras, en tanto Liliana explota el artefacto oscuro conocido como el Velo de Cadenas y sucumbe a sus tentaciónes, ella puede estar cambiando a una serie de amos por otros.

Garruk Wildspeaker, maldito por Liliana con el poder del Velo de Cadenas, ha rastreado a la bruja de la muerte hasta Innistrad. Arruinado por una lenta transformación en una monstruosa perversion de su ser anterior, se le está acabando el tiempo. Siempre ha sido un cazador sin igual, pero Liliana es un tipo distinto de presa a la que está acostumbrado, y los humanos locales lo han estado atacando en cuanto lo ven. Por una vez, se está preguntando si sera capaz de rastrear a su presaantes de que escapa de nuevo hacia el Multiverso, dejándolo preguntarse si sera capáz de sobrevivir a su propio siguiente cambio de planos.

Finalmente, hay otro Caminaplanos cuya presencia impactará—y ya ha impactado extensivamente—la historia de Innistrad. Su pasado esta entretejido con la historia de este mundo, y su regreso despues e una extensive ausencia descubrirá secretos largamente enterrados. Aunque su humanidad se haya ido hace mucho, su propósito en Innistrad revelara sorprendentes alianzas. Su identidad es secreta por ahora, pero sabremos que rol tiene que jugar en el destino de Innistrad muy pronto.

Mirar Fijamente dentro del Ojo de la Maldad

Arte por James Ryman

A dónde ir cuando los horrores de tu vida despierto sobrepasan a tus peores pesadillas?

Cómo rezar cuando no estás seguro si los ángeles han estado siquiera escuchando?

Qué hay que hacer cuando el ultimo santuario sea atravesado, el ultimo símbolo sagrado pierda su brillo, y la última vela se apague?

lunes, 6 de junio de 2011

Sheoldred, la Susurradora





La petición y las poco veladas amenazas de Sheoldred hacían eco como un trueno en mis oídos, aunque hablaba en susurros y yo tenía que acercarme más de lo que me sentía cómodo al escuchar esas temibles palabras. Sabía que este día llegaría– El conocimiento de aquél que Susurra acerca de todo lo que ocurre dentro y fuera de sus dominios es vasto. Fui un tonto al creer que podría escapar de su atención por mucho.

Los Aprendices de la Noche prácticamente me arrastraron a su sala del trono, pasando a todos los tontos formados para una audiencia. Sheoldred sonrió con una sonrisa malévola y retorcida mientras que yo me aproximaba, y ella se deshizo de todos aquellos que se habían reunido a verla.

Cuando solo ella y yo quedamos en la habitación, ella susurró, “Hola, pequeño espía Mirran.”

Me congelé. Mi boca se secó repentinamente y podía escuchar la sangre bombeando hasta mis oídos. No me esperaba que ella fuera a ser tan contundente. Sólo podía asentir en respuesta.

“Sí, yo sé lo que eres. Después de todo, lo sé todo. Tengo una tarea para ti. Quiero que mates a Karn.”

“Quién?” Traté de decir, pero mi voz se perdió. Tragué saliva y lo volví a intentar “Quién es Karn?”

“Karn es el usurpador pretendiendo ser el Padre de Las Máquinas. Está loco y débil y alucina, y necesito que muera para que pueda tomar su lugar.” De nuevo, su contundencia me dejó en silencio. “Claro, si eliges negarte a ésta petición, podría hallarme de pronto sin el peso de un secreto menos.” Sonrió con esa sonrisa retorcida de nuevo. “Mis sirvientes te enseñarán el camino.”

Dos Aprendices de la Noche me arrastraron fuera del salón de audiencias. Tan pronto como cruzamos el umbral del recinto, las masas esperando fuera volvieron a formarse, silenciosas como la muerte. Entonces nos detuvimos y uno de los Aprendices e la Noche apuntó a la ciudadela a la distancia, empujándome entonces en esa dirección. Ahora nunca podré regresar a casa, pensé.

Argent Mutation


“Siempre hay un punto en la vida de un padre cuando ve a su hijo tan metido en un camino que el potencial de tomar otro camino ya no es una posibilidad. Me pregunto cuando mi creador me vio por primera vez con júbilo y remordimiento, viéndome incapaz de convertirme en más de lo que era. Pienso acerca de eso ahora, porque me siento de ese modo cuando veo a mi propio mundo.” – Karn

Diario de Jian, curador Sylvok:


He visto tanto dolor, pero ese Auriok es el que todavía me espanta más.

Ni siquiera sé su nombre. Era solo uno de muchos que llegaron a la vez – sólo una pequeña parte de una constante ola de muertos y moribundos. Cuando llegué al pie de su cama, su respiración era superficial, sus ojos amplios y vidriosos, su cabeza girada lejos de mí. No tenía heridas aparentes, pero en estos días de venenos phyrexianos, yo sabía que eso significaba poco. “Cómo te sientes?” Pregunté. Él sólo continuó mirando fijamente. Gentilmente toqué su hombro. Su rostro giró violentamente hacia mí mientras se sentaba, su cuerpo espasmódico del pánico… Probablemente podría haberse puesto de pié de un salto y huido de ahí si hubiera tenido las fuerzas.

“Lo siento, yo… aún lo escucho,” carraspeó a través de su enferma garganta. “No pensaba mucho acerca de eso en un principio… Era un horror como cualquier otro horror que hemos estado enfrentando. Habíamos estado acabando con casi todos ellos con pocas bajas. Estábamos complacidos.”

“Por favor recuéstate. Debes relajarte…”

“Su boca se abrió, de lengua púrpura, goteando icor…. Y… oh, no, eso” Comenzó a temblar tan fuerte que su cama tembló, lágrimas corriendo por su rostro” Cantó. Las palabras… No pude entenderlas, pero quemaron mis oídos. Un coro de rugidos distantes contestó…” Giró hacia mí, mirándome fijamente. “Vimos a aquellos que rugieron pronto. Y entonces comenzó en verdad la carnicería.” Finalmente se recostó de nuevo. “Aún escucho ese himno en mis sueños. Pero la peor parte es… que casi estoy empezando a entenderlo…”

Murió al día siguiente. Me enteré luego que la canción Phyrexiana lo había dejado completamente sordo. Me he preguntado seguido qué habrá escuchado… y siempre he concluido que no quiero saber.

Conciencia Corrompida

Conciencia Corrompida

La sala del trono está inesperadamente silenciosa. Como siempre, el aire está caliente y denso, súmamente pesado sobre cualquiera que se aventure en la habitación. Es mediodía, aunque los cinco soles nunca alcanzarán este lugar tan alejado de la superficie de Mirrodin.

Pronto la sala del trono estará llena de aquellos que busquen una audiencia con él, su rey sin coronarse. Sus subditos se moverán ocupados, manteniendo el orden, hacienda listas, calmando egos exaltados, y limpiando los restos de aquellos que hayan violado una u otra regla.

Entretanto, su voz divagará, a veces inescrutable, a veces revelatoria. Sus palabras reverberan de las paredes de metal en un ritmo tranquilo, y entonces explotan en gritos de lamento. Sus palabras usualmente ponen en pánico a los seres más inferiores. Pero aquellos de más alto rango e inteligencia sonríen si tienen labios o asienten si no los tienen, bendecidos de estar en la presencia de tan consumada sabiduría.

Sabiduría que pronto encontrará su camino dentro del canon de las escrituras.

Escrituras que pronto serán habladas por los labios de miles que no saben nada de la perfección que les espera.

Si solo dijera las palabras correctas. Dé las órdenes. (Las ha dicho hoy? Ha dado su bendición?) Dé las órdenes; hemos estado esperando por generaciones. O eso les parece a aquellos en la sala del trono. Dé las órdenes, y finálmente comenzará.

Todos están esperando. Será éste el día? Pero ahora, la sala del trono está inesperadamente silenciosa. Y Él, aquél que está destinado a dirigirlos, está decididamente solo.


Quién soy yo? Su voz retumba desde dentro de su pecho masivo. Qué es este lugar?

Sus ojos parpadean rápidamente, como para vencer a las sombras de su mente. Sus súbditos están ausentes. No hay nadie que pueda atestiguar su lucidez. O sera su locura? Si no hay nadie ahí para decidir, para escribirlo, para catalogarlo como la verdad, realmente importa?

Quién soy yo? Quién soy yo? Dice una y otra vez, como un niño aburrido. Hasta que la mitad de su mente se hace petulante, e interrumpe su molesto canturreo. "Ahí está lo que fuiste," La mitad de su mente le recuerda. "Y en lo que te convertirás."

"Y quién era ése? Quién era yo?" se susurra a sí mismo. Pero no hay respuesta.

"No respondas, entonces, ni que me importara," su voz resuena en el recinto vacío. "Dime entonces: en quién me convertiré?"

Alguien ríe irónicamente. Alguien llora con pena. Pero como está solo, será posible que sea él?

"Has sido testigo por miles de años. Y ahora tu momento ha llegado. Alabado sea, el Nuevo Padre de las Máquinas!"

Pero espera, tal vez no sea tan claro como eso. Esto no es la vieja Phyrexia, unida bajo el megalomaniaco mando de Yawgmoth, cuya voluntad corría a través de sus seguidores como si fueran extensiones físicas de sus maquinaciones asombrosas.

Esto es Nueva Phyrexia renacida del aceite cargada a traves del æther, traído aquí por el Golem Plateado mismo, y echando raices profundo en el abismo de su propia creación: Mirrodin.

"Miles de años," el golem le ruge al silencio. "Tanto perdido. Dónde se encona mi sombra? Qué otros planos se han vuelto colmenas asesinas en mi despertar?"

"Tú eres el Padre de las Máquinas" La mitad de su mente le dice agresivamente a su parte más débil. "Cada sílaba que dices nos maniobra. Dí la palabra y exterminaremos de este mundo en ruinas de los indignos. Escucha ahora, tocan a la puerta. Hoy es el día, hermano."

Ciertamente, un toquido hace eco en el recinto, y el golem levanta sus ojos cansados. Es solo su cabeza la que se mueve ahora, y tal vez un dedo. El resto de él está fundido a su trono. El resto de él se ha convertido en parte del núcleo alrededor de él.

"Hermanos como Urza y Mishra?" el golem arremete contra sí mismo mientras la puerta del recinto se abre y sus súbditos entran formados solemnemente. "Los eriales de Urborg, tonto. Habrá abismos de tiempo, pero estoy perdido dentro de ellos!"

Ojos como canicas dentro de mascaras blancas de porcelana lo revisan. Plumillas arañan contra superficie maleable.

El primer súbdito da un paso al frente. Es una criatura con un nombre que suena como un cristal que se rompe, pero es inteligente, a diferencia de algunas de las criaturas sin conciencia propia que se arrastran alrededor del recinto. Los que no tienen conciencia propia al menos se quedan en la luz. Eran aquellos que se quedan al borde de las sombras los que eran los verdaderos jugadores de poder. Aquellos de los que hay que cuidarse. Ellos son los que hablan con impeccable cortesía a sus subalternos mientras les ordenan que les remuevan la piel a sus enemigos.

"Recuérdalo, éste es Nuestro trono," La mitad de su mente le susurra a si mismo. "Esta es nuestra máquina. Máquina perfecta."

"Mi mundo era perfecto antes," respondió el golem.

"Tú no sabías antes nada acerca de la perfección entonces. Hemos trascendido los límites de las matemáticas."

"Un paso al frente!" Gritó el golem repentinamente. Nadie se movió. "Tú! Tráelos adentro. Todos adentro."

"Pero señor... " el vasallo principal protestó. "Habrá furia ante la injusticia. Algunos han esperado por días. Debemos observar el protocolo."

"Muerte. Matarrespirarencolerizarmuerte," continuo el golem.

Los vasallos consultaron unos con otros. "Sí, eso resolvería el problema," asintieron. "Una cabeza por cada séquito será suficiente."

Los vasallos vivazmente arreglaron el asesinato para realizarse más allá del pasillo, y llevaron a los amos que esperaban al recinto—finalmente—para su audiencia con el golem plateado.

Los dos Phyrexianos eran de rangos menores, el capellán de un Canciller de Norn y un archivista de Thane Kraynox. No estaban felices de ver al golem juntos, puesto que cada uno tenía una agenda propia.

"Grácias por recibir a este humilde servidor. Le traigo malas noticias," dijo el capellán.

"También le traigo desafortunadas noticias que darleu," dijo el archivista de said Kraynox.

"Los Mirranos han sentido que falta algo," advirtió el capellán de Norn. "Se están organizando. Ésto no es una amenaza al Gran Ideal, claro está, pero nuestras estrategias pueden verse alteradas si no actuamos."

"Jin-Gitaxias no cree en usted," dijo el archivista contundentemente. "No tiene fé como los Thanes que adoran sus benditas palabras. Peor aún, hay reports de un ser extraño materializándose en medio de la Fortaleza de Geth."

"Redención," el golem musitó. "Expiación."

"Nos hamos enterado que hay espías escuchando incluso esta sala del trono," continuó el archivista. "Espías de Jin-Gitaxias monitoreando todo lo que transpire dentro de esta habitación."


"Norn le implora moverse a la superficie ahora" dijo el capellán de Norn. "No hay un major momento para decapitar los cuerpos de los herejes y llevarlos hasta el folde."

"Deja de autoflagelarte," HLa mitad de su mente pensó para sí mismo. "Es impropio del Padre! Toma la decision y liberate a ti mismo de estas patéticas ataduras."

"Jin-Gitaxias no cree en usted," chilló el archivista. "Esparcirá mentiras entre los preatores para poner a un líder falso en su lugar. Está en riesgo, especialmente si no muestra una acción decisiva."

"En esto, Norn está de acuerdo," duce el canciller. "Ella le sirve sin preguntar. Pero no puede esperar mucho más. Por supuesto, los Mirrodianos no son una amenaza para usted, pero sería mejor aplastar a los que no creen y cosechar aquello que nos beneficie."

"Estamos ráramente de acuerdo," dijo el archivista. "Le rogamos, oh glorioso. Dennos solo una palabra!"

Mientras sus visitantes estaban hablando, el golem de plata murmuraba para sí, palabras que no significaban nada en ningún lenguaje. Pero cuando el archivista terminó, el cuarto cayó en silencio, esperando Su respuesta.

Miró hacia el cielo, observando todo y nada. Su boca se abrió y rugió: "Ofensa!"

El capellán del canciller de Norn y el archivista de Kraynox's se miraron entre sí con sutil sorpresa. Profundamente dentro de Lumengrid, los espías monitoreando la sala del trono hicieron ruidos entre ellos. Sí, todos lo habían oído. La orden. Finamente! La gloriosa Guerra podía comenzar!

Reverenciando y saliendo tan rápido como pudieron, todos se apresuraron a reportar las espléndidas noticias a sus superiores. Pronto la sala del trono se había quedado inesperadamente silenciosa. Y Karn sentado solo, su mente partida y desatada, completamente inadvertido de lo que había desatado en la superficie de su mundo.

"Ofensa," suspiró de nuevo. "He cometido la más grave ofensa."